domingo, 15 de diciembre de 2013

Límites de un noviazgo

Mire el video que aparece a continuación. Luego siga la dinámica que se le propone.



¿Cuál es el mayor problema de los noviazgos actuales?

Ejercicio. El primero que participe en este tema debe responder la pregunta que yo formulé y proponer una nueva pregunta. El segundo participante debe leer la respuesta de su compañero y proponer una tercera pregunta... y así sucesivamente.

CONTESTE LA ÚLTIMA PREGUNTA QUE APARECE EN LA LISTA DE COMENTARIOS Y PROPONGA UNA NUEVA PARA OTRO COMPAÑERO.

viernes, 26 de julio de 2013

SINCERIDAD Y PRUDENCIA

Es muy común escuchar a algunas personas que se enorgullecen de ser sinceros, pues dicen todo lo que piensan en el momento en que esto surge. Pero es necesario acompañar siempre la sinceridad con la prudencia, pues estamos en el derecho de decir lo que pensamos, pero siempre hay que evaluar el mejor momento y el mejor lugar para hacerlo. Los invito que vean el siguiente video: 


Los invito para que compartas con sus compañeros la respuesta a estas preguntas: 
¿Se considera una persona sincera o imprudente?
¿Qué ventajas le ha traído o puede traerle una sinceridad impregnada de prudencia?
¿Qué consecuencias puede tener (o ha tenido en su vida) la imprudencia?

viernes, 19 de abril de 2013

¿Qué puede justificar actos violentos?

Bienvenidos queridos estudiantes.

El tema que vamos a trabajar en esta ocasión no es nuevo, pero infortunadamente aún es una realidad y un hecho constante que se presenta muy a menudo. 

Es incomprensible cómo un deporte, una forma de recreación y el sano esparcimiento, como lo es el fútbol, se puede convertir en el argumento para que algunas personas decidan agredir con vehemencia a otras.

Recordemos uno, entre muchísimos, hechos que han marcado negativamente la historia del fútbol colombiano. Luego lo invito a que responda las preguntas que aparecen al final.

 

 ¿Por qué cree que son tan frecuentas estas conductas en muchas de las ciudades que albergan el torneo profesional de fútbol? ¿Cuáles serían sus causas? ¿Qué se podría hacer para evitar estos hechos y condenarlos cuando se presenten?

martes, 19 de marzo de 2013

El valor de lo diverso

En la actualidad se rechaza con gran frecuencia lo que es diverso, lo que es original o autónomo. Tal vez porque se tenga miedo a afrontar 'lo nuevo', lo diferente. Pero esta actitud no ha traídomás que problemas y dificultades dentro de los grupos humanos. Por ello, hoy en día hay tantas campañas e intentos para no ver en la diversidad un peligro, sino más bien una riqueza.

Los invito a ver el siguiente video:
Lo que sucede con las aves es algo muy común es nuestra vida cotidiana. Por ello, le invito a que narre una historia real en donde usted o algún conocido haya vivido una situación de rechazo. Intente describir los sentiientos que allí se vieron involucrados.

martes, 24 de abril de 2012



Una ansiosa búsqueda


«Buscaba el placer, y al final lo encontraba –cuenta C. S. Lewis en su autobiografía». Pero enseguida descubrí que el placer (ése u otro cualquiera) no era lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde luego, por cuestiones morales; en aquel momento, yo era lo más inmoral que puede ser un hombre en estos temas.

“La frustración tampoco consistía en haber encontrado un placer rastrero en vez de uno elevado. Era el poco valor de la conclusión lo que aguaba la fiesta. Los perros habían perdido el rastro. Había capturado una presa equivocada. Ofrecer una chuleta de cordero a un hombre que se está muriendo de sed es lo mismo que ofrecer placer sexual al que desea lo que estoy describiendo. No es que me apartara de la experiencia erótica diciendo: ¡eso no! Mis sentimientos eran: bueno, ya veo, pero ¿no nos hemos desviado de nuestro objetivo? El verdadero deseo se marchaba como diciendo: ¿qué tiene que ver esto conmigo?”.

Así describe C. S. Lewis sus errores y vacilaciones en el camino de la búsqueda de la felicidad. La ruta del placer había resultado infructuosa. Llevaba años rastreando tras una pista equivocada: «Al terminar de construir un templo para él, descubrí que el dios del placer se había ido».


La seducción del placer,
mientras dura,
tiende a ocupar toda la pantalla
en nuestra mente.
En esos momentos,
lo promete todo,
parece que fuera
lo único que importa.

Sin embargo, a los pocos segundos de ceder a esa seducción se comprueba el engaño. Se comprueba que no saciaba como prometía, que nos ha vuelto a embaucar, que ofrecía mucho más de lo que luego nos ha dado. Seguíamos de cerca el rastro, pero lo hemos vuelto a perder.

Basta un pequeño repaso por la literatura clásica para constatar que esa ansiosa búsqueda del placer sexual no tiene demasiado de original. En la vida de pueblos muy antiguos se ve que habían agotado ya bastante sus posibilidades, que por otra parte tampoco dan mucho más de sí. La atracción del sexo es indiscutible, ciertamente, pero el repertorio se agota pronto, por mucho que cambie el decorado.

Placer y felicidad


Hay unas claras notas de distinción entre el placer de la felicidad:

La felicidad tiene vocación de permanencia; el placer, no. El placer suele ser fugaz; la felicidad es duradera.

El placer afecta a un pequeño sector de nuestra corporalidad, mientras que la felicidad afecta a toda la persona.

El placer se agota en sí mismo y acaba creando una adicción que lleva a que las circunstancias estrechen más aún la propia libertad; la felicidad, no.

Los placeres, por sí solos, no garantizan felicidad alguna; necesitan de un hilo que los una, dándoles un sentido.


Las satisfacciones
momentáneas e invertebradas
desorganizan la vida,
la fragmentan, 
y acaban por atomizarla.

Quevedo insistía en la importancia de tratar al cuerpo “no como quien vive por él, que es necedad; ni como quien vive para él, que es delito; sino como quien no puede vivir sin él. Susténtale, vístele y mándale, que sería cosa fea que te mandase a ti quien nació para servirte”.

Por su parte, Aristóteles aseguraba que para hacer el bien es preciso esforzarse por mantener a raya las pasiones inadecuadas o extemporáneas, pues las grandes victorias morales no se improvisan, sino que son el fruto de una multitud de pequeñas victorias obtenidas en el detalle de la vida cotidiana.

La felicidad se presenta ante nosotros
con leyes propias,
con esa terquedad serena con que presenta,
una vez y otra, la inquebrantable realidad.



Autor: Alfonso Aguiló
Tomado de: http://es.catholic.net/jovenes/307/1952/articulo.php?id=8184

miércoles, 4 de mayo de 2011

Género




En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante siguen siendo dos.
El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.
Se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja por lo que se ama.
Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal y como es.
El amor es un desafío constante, no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos, que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos. Sólo hay un prueba de la presencia de amor: la hondura de la relación y la vitalidad y la fuerza de cada una de las personas implicadas; es por tales frutos por los que se reconoce el amor.

Erich Fromm



Aclaremos primero de una manera muy sencilla algunos significados:

a) ¿Qué significa «género» para nosotros?
Según los diccionarios, la palabra género se refiere a un grupo formado por seres u objetos que tiene entre ellos características comunes. Género, en sentido gramatical, es la forma que reciben las palabras para indicar el sexo de los seres animados. Así, vemos por la terminación de las palabras, si una cosa es de «género masculino» o de «género femenino», por ejemplo: alta–alto; buena–bueno. Este aspecto gramatical del término «género» manifiesta la división de sexos en masculino y femenino.
Por otro lado, en la vida cotidiana, en el plano de la organización y de las divisiones de «género», todo se realiza en términos de masculino y femenino: trasladado a todos los ámbitos de la vida social, vemos que hay en las tiendas, plantas para mujer, plantas para varón, juguetes para niña, juguetes para niños, libros más destinados a mujeres, libros de mayor interés masculino, récords deportivos de mujer, récords de varones. Toda esta división de la vida en «masculino» y «femenino» tiene un fundamento natural.


Dios ha creado al ser humano hombre y mujer. Y, siendo iguales en dignidad como personas, son diferentes, no sólo en el plano biológico sino en todos los aspectos de la personalidad. La mujer tiene un cuerpo femenino, una psicología femenina, una vida relacional femenina, una forma de vivir la espiritualidad femenina. El varón, igualmente, es masculino en todas sus esferas.
Por estas razones, la declaración de la delegación de la Santa Sede para la conferencia de Pequín sobre la interpretación del término «género» aclara que la Iglesia entiende este término con las acepciones expuestas de masculino y femenino, según la identidad natural de la persona humana. También añadimos que la Santa Sede rechaza el crudo determinismo biológico de la misma manera que la afirmación de que el género es una construcción social.

b) ¿Qué significa «género» para las «feministas del género»?
Las feministas del «género» no están de acuerdo en que la mujer sea diferente del varón y que se margine a la mujer con respecto al varón. Quieren eliminar la cultura que ha puesto en ventaja de oportunidades a los varones, en el campo político, profesional, y lograr que las mujeres sean iguales en oportunidades.



Para esto, ellas tienen que demostrar que las mujeres realmente son iguales que los hombres. Entonces ellas dicen que esta división de los géneros en masculino y femenino es una construcción puramente cultural. La humanidad habría organizado la vida dividiendo las actividades, los papeles, las características externas de costumbres, tradiciones, vestido, etc. en masculino y femenino. Ellas sostienen que la constitución biológica del hombre y la mujer no debe exigir necesariamente que la vida funcione con esta división de masculino y femenino.
Las feministas del género son dualistas, separan en la persona humana su dimensión corporal de la dimensión psicológica, espiritual. Por esto dicen que las características biológicas de la mujer, por ejemplo, su aparato reproductivo, no deberían determinarla culturalmente para que fuera madre o dejara de realizar determinadas actividades propias de los varones…
El error de la concepción del «género» está, por tanto, en la definición equivocada de la persona humana que no corresponde a su verdadera identidad y naturaleza. He aquí esta definición de «género» publicada por la ONU en julio de 1995:
“Género es un concepto que se refiere a un sistema de roles y relaciones sociales entre la mujer y el hombre determinadas no biológicamente sino por el contexto social, político y económico” (Gender Concepts in development Planning).

Naila Kabeer define también el género como:
“El proceso por el cual los individuos que han nacido en categorías biológicas de macho o hembra, adoptan las categorías sociales de varón y mujer a través de la adquisición de atributos definidos de masculinidad y feminidad”. La directiva de la Conferencia de Pequín hizo circular esta definición de género durante las reuniones de preparación: “el género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en papeles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo”.

Por su parte, la diputada al Congreso de los EEUU, Bella Abzug se dirigió a los delegados de la Conferencia diciendo:
“No se nos forzará a retroceder al concepto «biología es destino», que busca definir, confinar y reducir a la mujer a sus características sexuales físicas... El sentido del término género ha evolucionado, diferenciándose de la palabra sexo para expresar la realidad de que la situación y los papeles de la mujer y del hombre son construcciones sociales sujetas a cambio”.

Autor: Gloria Conde
Fuente: Del Libro de la Mujer Nueva. Ed Trillas